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Viernes, 28 de octubre de 2005
"Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte."
Con este genial párrafo comienza el gallego Camilo José Cela su novela "La familia de Pascual Duarte", una novela que leí hace tiempo y que me impresionó bastante, sobre todo por la naturalidad con la que se describe esa "crueldad natural", que por otra parte no es más que la descripción de nuestra propia naturaleza "humana".
Más allá de la novela, este primer párrafo da mucho que pensar. No es que yo tenga mucha queja de cómo el destino me va manejando en esa senda, no hay más que mirar alrededor cómo está el mundo para darse cuenta de que soy un ser afortunado, ya que cuento de momento con agua y techo, cosa de la que carecen más de uno y más de dos seres humanos.
Para nosotros, los seres afortunados de la Tierra, el destino tiene otro sentido. Para nosotros la senda no es un camino de cabras, sino una autopista, y nuestra preocupación es básicamente si la recorremos en un "Mercedes" o en un "Megane" a lo peor. Si lo miramos de una manera absoluta, para nosotros el destino no deja de ser algo anecdótico.
Sin embargo, nuestra realidad cotidiana hace que cuando hablamos del destino lo hagamos de una forma relativa, es decir, comparándolo con el de las personas que tenemos a nuestro alrededor más próximo. Y en esa relatividad podemos encontrarnos con un abanico tan grande como en la absolutividad.
Y es que a todos nos ocurren esas pequeñas cosas que te hacen preguntarte: "Coño, será casualidad o es que algo nos dirige???". Personalmente no creo en las casualidades, y a lo largo de mi vida, como en la de todos, si echamos la vista atrás, seguramente encontraremos pequeños momentos o pequeñas decisiones que en su momento hicieron que nuestra vida cambiase de rumbo con una intensidad más o menos grande. La vida de cada uno se puede resumir en pequeños hechos o decisiones que nos van llevando por esas sendas diferentes de las que hablaba Cela.
A mí siempre me ha gustado darle al coco, por eso creo que ahora me encuentro en uno de esos momentos que dentro de un tiempo recordaré como uno de esos "puntos cruciales" de la vida. El tiempo dirá si el cambio es para bien o para mal. Esperemos que lo primero. Como he dicho antes, no creo en las casualidades.
Paz y larga vida a todos!
Por: Der Kaiser Franz | Sobre mí | Comentarios (1) | Referencias (0)
habría que definir "malo", porque me parece que es un concepto muy subjetivo, al menos por propia experiencia...
xovi | 30-10-2005 06:29:20

El autor de este blog (yo) se hace llamar Der Kaiser Franz, por razones que de momento no vienen al caso. Nací en Sevilla (España) hace unos 27 años, y como buen sevillano, soy además sevillista. No me gustan las corridas de toros, ni el flamenco ni la paella.
Mi psiquiatra dice que aún puedo recuperarme si escribo regularmente lo que pienso en un blog. Por tanto, todo lo que aquí escriba debe entenderse limitado al recinto ocupado por este blog. No me hago responsable de la utilización que se pueda dar a mis comentarios fuera de este blog, ok?
Avisados estáis :)