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Lunes, 03 de octubre de 2005
"Ich verstehe Ihre Frage so, dass es Menschen in Westdeutschland gibt, die wünschen, dass wir die Bauarbeiter der Hauptstadt der DDR mobilisieren um eine Mauer aufzurichten. Mir ist nicht bekannt dass diese Absicht besteht, da sich die Bauarbeiter der Hauptstadt hauptsächlich mit Wohnungsbau beschäftigen und ihre Arbeitskraft voll eingesetzt wird. Niemand hat die Absicht eine Mauer zu errichten"
"Entiendo de su pregunta, que existen personas en Alemania Occidental que desean que movilicemos a los trabajadores de la capital de la RDA para levantar un muro. No me consta que exista esa intencion, ya que los trabajadores de la capital estan ocupados principalmente en la edificacion de viviendas, y tienen puestas todas sus fuerzas en ello. Nadie tiene la intencion de levantar un muro."
(Walter Ulbricht, jefe de estado de la RDA, 15 de junio de 1961)
Dos meses despues, el Muro de Berlin era una realidad. Este hecho fue la culminación de una de las peores crisis de la Guerra Fría, que llegó a hacer temer el estallido de un tercer conflicto mundial, y acabó convirtiéndose en el símbolo más duradero del enfrentamiento Este-Oeste.
El 13 de agosto de 1961 cayó en domingo. Era verano y muchos berlineses habían salido a pasar el fin de semana en el campo. Los dirigentes germano-orientales lo habían elegido como el día más idóneo para evitar un levantamiento popular.
Lo que tomó por sorpresa a los ciudadanos fue minuciosamente preparado por el entonces jefe de Estado de la República Democrática Alemana (RDA), Walter Ulbricht, quien había asegurado rotundamente: “Nadie tiene la intención de levantar un muro”. El levantamiento de barricadas de alambre de espino primero y de un muro de cerca de cuatro metros de altura después, fue la consecuencia de un largo enfrentamiento entre los dos bloques que convirtieron Berlín en el escenario de sus diferencias.
Cuando las cuatro potencias vencedoras de la II Guerra Mundial -la Unión Soviética, EE.UU., Gran Bretaña y Francia- decidieron crear una administración conjunta para Alemania, ninguna de ellas tenía en mente la división del país.
La idea nacida en la conferencia de Potsdam, en 1945, era constituir una entidad estatal unificada, administrada por los cuatro aliados y sin soberanía propia para evitar que Alemania cayera en la tentación de recobrar un papel predominante en el escenario internacional.
Siguiendo el ejemplo de los sectores utilizados para todo el territorio alemán, también el propio Berlín fue partido en áreas de influencia, dirigidas por una administración conjunta.
Sin embargo, las diferencias entre la URSS y las potencias occidentales se convirtieron en un pulso que desembocó en la ruptura de la gestión conjunta en Berlín. Comenzaba así la “Guerra Fría”. Los soviéticos fueron ampliando su área de influencia en el este de Europa, mientras en el oeste se creaba un cerco anticomunista.
Washington, con el compromiso de defender únicamente los intereses de Berlín Occidental en caso de un enfrentamiento armado, asistió pasivo a los hechos, a fin de evitar una mayor escalada de la tensión y, quizás, un tercer conflicto mundial. Berlín quedó separado durante los siguientes 28 años, hasta que en noviembre de 1989 una revolución pacífica acabó con lo que Occidente llamó el “muro de la vergüenza”, y el Este “dique de contención antifascista”.
Hoy, dia 3 de Octubre de 2005, celebra Alemania el "Tag der deutschen Einheit" (Día de la Unidad Alemana). Y lo celebra en un momento en el que las diferencias Este-Oeste siguen mas abiertas que nunca, en el medio de un turbulento ambiente de "pesimismo nacional", que junto a la pasividad politica, y la crisis economica, están tumbando a esta "Alemania Unida".
El 21%, uno de cada cinco alemanes, querría que hoy de nuevo un muro separara el Este del Oeste del país. En Baviera, la proporción llega a uno de cada tres. En el Este, en los llamados "nuevos Estados", en el territorio de lo que en su día fue la República Democrática Alemana (RDA), sólo un 12% desea la vuelta del muro que había convertido su país en una cárcel. Cuando se celebra el 15º de la desaparición de la RDA comunista, deglutida por la Alemania occidental, triunfadora en la competencia entre los dos sistemas enfrentados durante la guerra fría, la digestión ha resultado mucho más difícil de lo esperado.
La economía del Este depende, y dependerá todavía durante muchos años, de las transferencias del Oeste, que ascienden cada año a unos 80.000 millones de euros, un 4% del Producto Interior Bruto (PIB) alemán. Las transferencias netas anuales entre las dos Alemanias equivalen a unas diez veces la cantidad que recibe España de la UE en ese mismo periodo de tiempo. Los resentimientos y prejuicios entre los alemanes del Este, los llamados ossis, y los del Oeste, los wessis, persisten. Los comportamientos electorales divergen a un lado y a otro de lo que un día separó el muro de Berlín.
Un estudio de la fundación democristiana Konrad Adenauer sobre Posibilidades de Desarrollo Económico en las Regiones de Débil Estructura en el Este de Alemania constata ya en su introducción: "La tantas veces conjurada equiparación de las condiciones de vida permanece hasta ahora alejada en el tiempo y no se puede excluir que se produzca en muchas regiones un nuevo retroceso. Muchos, sobre todo los jóvenes, sacan para sí mismos la conclusión de que sería mejor buscar su suerte en otra parte".
El semanario Der Spiegel publicó a finales de agosto un reportaje elaborado por siete redactores titulado 'El alarido del Este', en el que se critica el silencio de los partidos sobre el problema Este-Oeste durante la campaña electoral. Hasta la caída del muro, la candidata democristiana (CDU/CSU), Angela Merkel, antes de hacer carrera política en Bonn, vivió en el Este. Esta circunstancia vital de Merkel no se ha traducido en una atención especial en su campaña a la difícil digestión de la antigua RDA.
El canciller federal socialdemócrata (SPD), Gerhard Schröder, tiene buenos motivos para soltar el tema como si fuese una patata caliente. Schröder ganó las elecciones hace tres años en gran medida por los votos del Este de Alemania. Su reacción ante las inundaciones en Sachsen y su oposición a la política belicista de EE UU hacia Irak recibió la recompensa en votos de un electorado que se sentía marginado y muy sensible a los temas de la paz con los que durante más de cuatro décadas la propaganda comunista bombardeó a la población. Sus votantes de entonces se encuentran ahora decepcionados por sus planes de recortes sociales.
Der Spiegel constata que los partidos reprimen durante la campaña que "en los nuevos Estados hace tic-tac una bomba de tiempo. El hasta ahora tratado con mimo consenso de las transferencias -nosotros pagamos y vosotros os mantenéis quietos- no puede conservarse para siempre. La ilusión de la equiparación de las condiciones de vida ha resultado ser lo que fue desde un principio: una ilusión".
Hace un año, el presidente federal, Horst Köhler, desencadenó un escándalo al afirmar que había llegado el momento de tomar conciencia de que las condiciones de vida no podían ser las mismas en toda Alemania. Sostiene Köhler que pretender eliminar las diferencias "cimienta el Estado subvencionador y echa encima de las generaciones venideras una carga insoportable".
Köhler expresó lo que muchos alemanes sienten, sobre todo los wessis hartos de contribuir al desarrollo de los ossis a costa de su propio bolsillo y situación económica. Existe la costumbre en Alemania de que los diputados inviten de vez en cuando a visitar la sede del Parlamento Federal (Bundestag) en Berlín a ciudadanos de su distrito. Un diputado wessi contaba estos días la reacción de algunos de esos visitantes que desde la cúpula del Reichstag contemplaban el panorama de grúas en el Berlín Oriental: "Mis votantes regresaron a casa con la sensación de que allí se iba el dinero que pagan de más en los impuestos por la tasa de solidaridad con el Este mientras que en sus pueblos faltan fondos para reparar las calles o arreglar la piscina pública".
Al tópico de los ossis llorones replican del otro lado con el de wessis prepotentes. Los del Este se quejan de su situación, con salarios más bajos, doble tasa de parados y la falta de perspectivas que obligan a emigrar al Oeste, e incluso en ocasiones a la vecina Polonia, o resignarse a vegetar con lo que paga la seguridad social por el paro. Incluso en esto se refleja la diferencia entre el Este y el Oeste. Los wessis parados de larga duración perciben 345 euros, además del alquiler, la calefacción y gastos básicos pagados. Los ossis cobran 331 euros y se consideran discriminados respecto a los wessis.
En Berlín resulta hoy casi imposible mostrar a los visitantes algún vestigio del muro que hace 16 años dividía la ciudad. La desaparición del muro no ha tenido correspondencia en los comportamientos políticos de los berlineses. Una ojeada a los resultados de las elecciones federales lo pone de manifiesto. En el distrito occidental de Reinickendorf, sólo un 5% de los berlineses occidentales votó por los poscomunistas del Partido del Socialismo Democrático (PDS). Este distrito linda con el oriental de Pankow y estaban separados por el muro ahora desaparecido. En Pankow, el PDS consiguió un 42% de votos.
En el Este, los poscomunistas del PDS, los herederos del partido comunista, cuentan con un potencial de voto en torno a un 30%. Esto indujo al presidente socialcristiano (CSU), el primer ministro de Baviera Edmund Stoiber, a acusar de "frustrados" a los votantes del este de Alemania y lanzar la frase: "Sólo los terneros tontos eligen a sus matarifes". Más madera para el enfrentamiento ossis-wessis.
En 16 años no hemos aprendido nada
Por: Der Kaiser Franz | Opinión | Comentarios (1) | Referencias (0)
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Phentermine | 27-01-2006 15:40:39

El autor de este blog (yo) se hace llamar Der Kaiser Franz, por razones que de momento no vienen al caso. Nací en Sevilla (España) hace unos 27 años, y como buen sevillano, soy además sevillista. No me gustan las corridas de toros, ni el flamenco ni la paella.
Mi psiquiatra dice que aún puedo recuperarme si escribo regularmente lo que pienso en un blog. Por tanto, todo lo que aquí escriba debe entenderse limitado al recinto ocupado por este blog. No me hago responsable de la utilización que se pueda dar a mis comentarios fuera de este blog, ok?
Avisados estáis :)